Casado resurge para plantar cara a Rivera

Leticia Ortiz (SPC)
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El candidato del PP, más agresivo que en el debate anterior, acorrala con la 'ayuda' del líder de Cs a Pedro Sánchez, que intenta defenderse relacionando a sus oponentes con Vox

El plató de Atresmedia vivió ayer el  partido de vuelta de la eliminatoria electoral. ¿El título en juego? La victoria en las urnas o, al menos, el número suficiente de votos no solo para cada formación, sino para cada bloque. Porque con los resultados en el aire, por el alto porcentaje de indecisos, lo único que parece claro de cara al 28-A es que la fragmentación del voto hará necesarios los pactos de varias fuerzas para alcanzar La Moncloa. 
Pesó en la cita el encuentro de ida, disputado en la televisión pública el día anterior. Había ganas de revancha de unos y otros. Por ejemplo, a Pablo Casado se le tachó de haber estado muy formal y encorsetado, y el popular no tardó en desatar las hostilidades contra Pedro Sánchez, pero también contra Albert Rivera, quien, al igual que en el primer debate, buscó el protagonismo a cada momento. Se vio al presidente del Gobierno arrinconado por dos rivales cuando el evento apenas había llegado a su primer bloque. El papel de árbitro, como le espetó el líder de Cs, se lo volvió a agenciar un contenido Pablo Iglesias.
Arrancó el evento con una pregunta directa para cada candidato, aunque todas tuvieron de telón de fondo las posibles alianzas tras la cita electoral. El socialista, que fue otra vez el primero en sacar a Vox a la palestra durante su intervención inicial, remarcó que «no entra en sus planes» llegar a un acuerdo con Cs porque «le han puesto un cordón sanitario» al PSOE; el aspirante naranja insistió en su no a Sánchez «por tener detrás a aquellos que quieren destruir España», pero no se mostró tajante sobre si evitaría pactar con Vox; el popular atacó a Rivera, aunque consideró que su partido sería su «socio prioritario»; y el dirigente morado se mostró encantado de «formar Gobierno» con Sánchez si éste descarta «echarse en brazos» de Ciudadanos. 
Casado resurge para plantar cara a Rivera contra un SánchezCasado resurge para plantar cara a Rivera contra un Sánchez - Foto: JUAN MEDINA 

Mentiras y y libros. El empleo abrió el amplio bloque denominado Programas. Pero el secretario general del PSOE, que inauguró esta parte, dejó de lado la economía para ponerse serio: «Yo nunca he pactado con los independentistas. Lo quiero dejar claro desde el inicio. Nunca». Les faltó tiempo a los candidatos de PP y Cs para lanzarse contra él -«mentiroso», le llamaron en varias ocasiones- por esa afirmación, mientras el presidente del Gobierno recibía las acusaciones como un púgil noqueado. El remate de esta primera gran batalla del partido fueron los presentes envenenados. Aprovechando que ayer se celebraba el día de San Jordi, cuya tradición en Cataluña marca regalar un libro y una rosa, Rivera quiso entregar a Sánchez «un libro que usted no ha leído... Su tesis doctoral». Un golpe de efecto que el socialista intentó contrarrestar ofreciendo a su oponente un ejemplar de La España vertebrada, la conversación novelada entre Sánchez Dragó y Santiago Abascal.
Cerradas esas hostilidades, aunque, durante todo el debate, el político naranja intentó, y consiguió, sacar de sus casillas al presidente del Ejecutivo recordando polémicas como la del Falcón, los candidatos comenzaron a desgranar sus programas económicos. Renta universal de 600 euros al mes como mínimo, escuela infantil gratis y permisos de paternidad de 24 semanas fueron los compromisos de Iglesias, que no aclaró cómo pensaba financiar esas medidas.
«Nosotros proponemos suprimir algunos impuestos y proteger a los autónomos para devolver a los contribuyentes 700 euros al año», señaló Casado, que se enzarzó duramente con el candidato naranja, que subrayó «que el bipartidismo no ha hecho nada por las familias, que no llegan a final de mes».
Por su parte, el aspirante socialista se comprometió con los dos millones de autónomos que hay en el país a hacer que «coticen por los ingresos reales que tengan». 
 

Eutanasia. Cuando el debate se puso más complicado para los representantes de PSOE y Podemos, con los líderes de PP y Cs tirando de datos para poner en relieve la mala gestión económica que, a su juicio, llevan a cabo los Gobiernos de izquierda, los moderadores -los periodistas Ana Pastor y Vicente Vallés- cambiaron abruptamente hacia temas sociales: aborto, eutanasia, inmigración irregular... Unos asuntos en los que se vio más cómodos a Sánchez e Iglesias que a sus rivales, que mostraron sus diferencias: más liberal Rivera, partidario por ejemplo, de aprobar una ley de eutanasia, que Casado, especialmente conservador en estos ámbitos.
Eso sí, el líder del PP volvió a su tono agresivo para recriminar al jefe del Ejecutivo que no dé lecciones sobre malos tratos porque el PSOE tiene en la persona de Jesús Eguiguren «al único político condenado por malos tratos a su mujer». «Y no lo echaron, al contrario, lo pusieron a negociar en el caserío con los etarras», recordó. «España no se merece un presidente como Pedro Sánchez que juega con el dolor de las mujeres que están sufriendo», le espetó por su parte Rivera, después de que el socialista le recordase que Cs gobierna en Andalucía con Vox, que quiere «restar derechos a las mujeres».
 

Corrupción y Cataluña. Después de los bloques insulsos de Sanidad y Educación, con todos los partidos pidiendo protección para lo público, pero sin entrar en materia de dónde sacarían los fondos para mantener el Estado de Bienestar, la corrupción se convirtió en arma arrojadiza, especialmente contra Casado, pero también contra el líder socialista, al que el candidato naranja volvió a hacer la misma pregunta del día anterior: «¿Dimitirá si la Justicia condena al PSOE por los ERE de Andalucía?».
Defendió Iglesias que España es un país «plurinacional y diverso», segundos después de pedir la prohibición de la Tauromaquia, en la apertura del bloque sobre Cataluña, al tiempo que dejaba abierta la puerta a un posible referéndum independentista. Nadie siguió el hilo del dirigente de Podemos, como sucedió en varias partes del evento, y se abrieron de nuevo las hostilidades contra Sánchez, al que el bloque de derecha volvió a recordar su sintonía con los secesionistas y con Bildu. Negaba una y otra vez el socialista esa presunta cercanía con «los enemigos de España», a la vez que buscaba embarrar el debate nombrando constamente a Vox. «Usted es un peligro público para el país», enfatizó el popular.
Apenas cinco minutos duró la crisis territorial en el total del debate. El reloj marcaba ya la medianoche y Sánchez salía vivo de su gran talón de Aquiles, con el capote de Iglesias, pero también de los moderadores, que apremiaban a los participantes a ir cerrando el tema para finiquitar el evento con el minuto de oro de cada aspirante. «Si quiere un cambio en España, vote al PP»; «el único partido que puede ganar a las tres derechas es el PSOE»; «cuando estamos juntos, somos imparables. ¡Vamos ciudadanos!»; y «la historia la decides tú» fueron los últimos mensajes de los líderes.