"No me da miedo el futuro, me da miedo mañana"

Nacho Sáez
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Madurez, alimentación, presión, sueños por cumplir, la lacra de las apuestas... El futbolista segoviano David Martín, que acaba de fichar por el Rayo Majadahonda, repasa la mejor temporada de su carrera.

David Martín celebra el gol que marcó en Las Gaunas con el Badajoz durante el 'play off'. - Foto: CD Badajoz

De vuelta a casa tras otra campaña extenuante, David Martín García (Segovia, 27 de agosto de 1992) está cómodo. Habla y habla sin parar de las emociones vividas de los últimos meses en Badajoz («Ha sido la mejor temporada de mi carrera»), de su salida del club extremeño, de las  ofertas que le han llovido este verano, de los sueños que le quedan por cumplir, de la lacra de las apuestas que está manchando el fútbol, del mañana... Ya no es el niño que creció en el Quintanar y llamó la atención del Numancia, sino un futbolista maduro que ha encontrado su mejor versión. Y piensa disfrutarlo al máximo. La próxima temporada jugará en el Rayo Majadahonda.
¿Qué balance hace de la última temporada? 
Ha sido la mejor de mi carrera. El equipo empezó mal, pero cambiamos de entrenador, formamos un grupo humano muy bueno y llenamos el campo durante los últimos partidos. Jugar delante de 12.000 personas es muy emocionante. Y yo tampoco me puedo quejar. He jugado 39 de 40 partidos, he marcado cinco goles, no he tenido ninguna lesión... Es la mejor temporada de mi carrera.
El futbolista segoviano, antes de la entrevista.El futbolista segoviano, antes de la entrevista. - Foto: Rosa Blanco¿Siente que ha alcanzado la madurez en su juego? 
Creo que he mejorado muchos aspectos. Veo el fútbol de una manera diferente, más inteligente quizás.
¿Es el recurso cuando se empieza a perder explosividad? 
No creo que me haya pasado eso. Noto que estoy rápido y que incluso puedo mejorar. Lo que pasa es que ahora soy un jugador más polivalente. De hecho, asociarme por dentro partiendo desde la banda izquierda es lo que más me gusta.
¿Hasta qué punto se cuida? 
Tampoco es que sea muy estricto, pero es verdad que no sé cómo se llaman las discotecas de Badajoz y hace dos años que no voy a un ‘burguer’. Me cuido la alimentación más que antes. Sobre todo como pescado a la plancha, patata cocida... Aunque también me doy algún capricho de vez en cuando.
La vida del futbolista parece sencilla pero también tiene su cara amarga. 
Yo he tenido bastante suerte porque en todos los equipos en los que he estado he jugado. Si es así es porque me lo he ganado. Hay que saber sufrir en los momentos malos porque en el fútbol pasas de un extremo a otro en milésimas de segundo.
¿Cómo lleva la presión? 
No me presiono. Presión yo lo llamaría a otras cosas en esta vida. Me considero un privilegiado y encima me gustan los retos y las cosas difíciles. Es verdad que el fútbol te quita de muchas cosas y que cuando pierdes un partido lo pagas con tu chica, que está esperando a que salgáis a cenar. Pero al día siguiente empieza una semana nueva, un día nuevo, y no somos profesionales sólo para un partido sino para una temporada entera. A mí en el campo me gusta pedirla e intentarlo una y otra vez hasta que al final sale.
¿Se está perdiendo en el fútbol ese jugador habilidoso? 
Sí, se ha perdido. Ahora a los entrenadores lo que les gusta es que sean los laterales los que den profundidad, y ya quedan pocos extremos puros. A mí, ya digo, que me gusta también asociarme por dentro. Intento ser vertical algunas veces y otras jugar por el interior.
¿Qué recuerda de su niñez? 
Que dormía con la pelota y que en el Quintanar siempre jugaba de extremo derecho. Pero nunca pensé que iba a llegar hasta dónde estoy en estos momentos. Soy un privilegiado porque ahora mismo hay pocos trabajos en los que puedas ganar lo que yo.
¿Y por qué ha decidido dejar el Badajoz? 
Me extrañó que no se mantuviese el bloque que habíamos formado. Teníamos un grupo humano muy bueno y habíamos quedado cuartos haciendo un buen ‘play off’. Además, tampoco me he sentido valorado económicamente como creo que me he merecido este año.
¿Le da miedo el futuro una vez que deje el fútbol? 
No. El futuro no me da miedo, me da miedo mañana. En el fútbol en un día te puede cambiar todo. Una lesión, que dejes de jugar... Y sé que el nivel de vida que voy a tener cuando se acabe el fútbol no va a ser este. Por eso, prefiero disfrutar el momento, aunque me gustaría llegar a ser entrenador. Ya tengo el nivel 1 y a ver si este año me puedo sacar el 2. Pero sin prisa porque ahora toda la atención la tengo que tener en jugar.
¿Le gusta ver fútbol? 
Veo muchísimo. El partido que sea. Me da igual un partido de Segunda B que uno de la Liga Francesa, aunque no veo tanto como antes porque también tengo que estar con mi chica. Pero no entiendo a los futbolistas que dicen que un partido es aburrido. En todos se puede aprender alguna cosa. A mí me pasa que, como después de los partidos no me puedo dormir, me veo repetido el nuestro en Footters.
¿Qué le parece el tema de las apuestas y los amaños? 
A mí no me gusta apostar y si en mi equipo se hablara de cobrar por perder, yo no jugaría ese partido. Es una cuestión de dignidad y se tiene que castigar duramente porque no sólo estás jugando con tu pan sino con el de otros futbolistas. Yo tengo claro que no voy a tirar mi carrera por 4.000, 5.000 euros o los que sean. No aguantaría que saliera ‘El segoviano David Martín, implicado en un caso de apuestas’. Pero por desgracia hay muchos futbolistas adictos a las apuestas.
¿Qué sueño le queda por cumplir en el fútbol? 
Volver a jugar en Segunda A. Es lo que me hace trabajar día a día. Soy realista y sé que en Primera es muy difícil, pero me fijo en Enric Gallego.