Cada vez más solitarios

Javier Villahizán (SPC)
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Cada vez más solitarios

Uno de cada cuatro hogares españoles ya es unipersonal y la tendencia apunta a que esa será la pauta del siglo XXI, debido a la baja natalidad y a los cambios en los patrones de convivencia

No parece tan lejano cuando en los hogares españoles era habitual que hubiese cuatro o cinco miembros en la unidad familiar. Tener dos o tres hermanos, además de los padres, era una circunstancia  bastante normal entre los compañeros de colegio, los amigos del barrio y el resto de primos y familia. Hoy en día, esa situación ha cambiado por completo y la realidad social española nada tiene que ver con aquellos años 70 y 80 del pasado siglo.
Los nuevos modelos de convivencia, el aumento de la esperanza de vida y la baja fecundidad, además del avance social y económico, ha propiciado que lo que antes -hace 30 o 40 años- eran familias más grandes, ahora son un mayor número de ellas, pero con menos miembros.
Aunque los hogares más frecuentes en España siguen siendo los formados por parejas, ya sea de derecho o de hecho, con uno o dos hijos, el número de unidades familiares con una sola persona continúa creciendo de manera destacada y ya supera los 4,7 millones, lo que supone una de cada cuatro viviendas (el 25,5 por ciento) y un uno por ciento más que el ejercicio anterior.
Hace 40 años, en España había 8,8 millones de familias formadas, en su mayoría, por cuatro miembros. Una proporción que fue menguando, incluso de forma radical, hasta reducirse a casi la mitad en 2008, donde los hogares no sobrepasaban las 2,7 personas de media.
Superado el bache de la crisis económica, la tendencia demográfica española se inclinó aún más hacia las viviendas de parejas sin hijos y a aquellas constituidas por un único miembro. En los últimos años se ha puesto de moda un estilo de convivencia más europeo, dominado por casas más pequeñas habitadas por un número reducido de personas.