LA COLUMNA

Carmen Tomás

Escritora y periodista en información económica


El 'impuestazo' al diésel

Pedro Sánchez sigue empeñado en poner a España en el top de países comprometidos con la transición energética. Tenemos que ser de los primeros, aunque los países más contaminantes no estén en ello. Lo dijo el presidente en funciones cuando presentó las prioridades de su gobierno, si logra la investidura. Pero, ya lo anunció la ministra del ramo, de forma inoportuna y unilateral. "El diésel tiene los días contados" fue la desafortunada frase que pronunció la ministra sin encomendarse a nadie.

Las consecuencias las está pagando desde entonces uno de los sectores más importantes de la economía española y que más empleo genera como es el sector del automóvil. Tanto las ventas como la producción han visto caer sus cifras y ya hace meses que están viviendo cifras negativas de venta y reducciones de empleo o de jornada. Los expertos han venido advirtiendo en estos meses la irresponsabilidad que supuso lanzar ese mensaje, sin además hablar con los sectores implicados. El mensaje llevaba detrás una subida del impuesto a este carburante que afectará a más de 13 millones de españoles. Se nos ha venido diciendo que sólo los ricos pagarían más impuestos con un gobierno socialista, algo que queda absolutamente desmontado ya solo con este impuesto nuevo al diésel.

De hecho, la Airef, acaba de publicar un informe en el que calcula que ese "impuestazo" supondrá unos ingresos para Hacienda de más de 1.300 millones de euros y que obviamente pagarán todos y cada uno de los 13 millones de españoles que tienen un coche con motor diésel. Dice la Airef que recaerá más en las rentas medias y altas. Sin embargo, sólo hay que mirar a nuestro alrededor para comprobar que precisamente muchos españoles de renta baja no han podido cambiar en años su automóvil y que ahora se verán atrapados por el mayor impuesto y por la dificultad de vender su antiguo vehículo diésel. Hay que esperar y ver qué se decide finalmente sobre este asunto y si se habla con los implicados. Lo que sí está claro ya es el daño que se ha hecho al sector del automóvil y el que se puede hacer a la industria, si se llevan a cabo los planes de cerrar las nucleares y aumentar el peso de las renovables. El precio de la energía se pondrá por las nubes y las cifras negativas que ya presenta el sector industrial se agravarán.