FIRMA SINDICADA

Rafael Torres

Periodista y escritor


España se salva sola

A tenor de los resultados de las elecciones, escaño arriba, escaño abajo, puede inferirse que España ha preferido salvarse sola, desoyendo los horrísonos y lúgubres alaridos de quienes se empeñaban en venir a salvarla. En realidad, los españoles (no otra cosa es España que la suma de todos ellos), bastante tienen con salvar el día a día, la empinada cuesta de la vida cotidiana, como para prestar atención a la neurastenia nacionalista y trumpiana encarnada en la extrema derecha. 
Por irse con ella, con Vox, el PP de Casado ha mordido el polvo electoral que ya debió morder antes, con Rajoy, a causa de su corrupción sistémica. Por irse con Abascal, a competir con él en burradas, dislates y enormidades carcas, Casado debería ir pensando en hacer las maletas tras su malhadada aventura, que ha dejado al borde de la liquidación a su partido, ese Partido Popular cuyos votantes extremos no eran ni tantos ni tan leales como Casado había supuesto. 
España, esto es, los españoles, han resuelto salvarse solos, en prevención de que cuatro orates pudieran venir a salvarles. Es más; haciendo alarde de un buen juicio cuyo reconocimiento a veces se nos escatima, y que otras veces no tenemos, han preferido salvarse de sus "salvadores", arrojándoles a las simas de la irrelevancia parlamentaria. Queda vivo, o semivivo, el otro que tonteó con la reacción más desatada, Ciudadanos, y sólo cabe esperar de esa supervivencia que sus salvaciones se centren un poco y contribuyan a apagar los fuegos en vez de meterles más candela. 
El PSOE, con Podemos, el PNV, Compromís, CC y Revilla, más, si lo necesitara, algún otro que se apunte en plan tranquilo, puede componer su gobierno de coalición que, sobre inaugurar en la España de ahora esa modalidad plural de gobierno, ofrezca a la nación la estabilidad institucional que necesita, y a los españoles un poco del bienestar que en los últimos tiempos se les ha robado. 
España, en fin, se salva sola, si es que, aparte de la real amenaza del fascio y de la ficticia de los puigdemones, tenía que salvarse de algo.