TRIBUNA LIBRE

Fernando Jáuregui

Escritor y periodista. Analista político


"Evidente, Sánchez presidente"

Grupos de personas con los que me topé recorriendo sedes de partidos -euforia en uno; en los demás, más bien caras largas- gritaban "evidente, Sánchez presidente". Y sí, lo evidente es que Pedro Sánchez ha ganado las elecciones de manera nada sorpresiva. Formará Gobierno, pero ¿con quién? Necesita, además de a Podemos, al PNV y contará, en la segunda jornada de la sesión de investidura, con la probable abstención de Esquerra Republicana de Catalunya, la otra gran triunfadora y con su líder encarcelado. 
No sé cómo calibrar hasta qué punto ese Ejecutivo será estable y conveniente para los intereses del país, pero me parece que, a estas alturas, volver a especular con una posible coalición entre el PSOE y Ciudadanos -sería lo más simple, quizás lo más agradable para los poderes fácticos y para Europa- carecería de sentido. Eso deja a la formación de Rivera en una situación algo descolgada, entre un Partido Popular hundido y que va a ser acosado por Vox -tampoco han obtenido los resultados que esperaban- y la izquierda: Albert Rivera tendrá que redefinirse de alguna manera, porque no creo que los suyos estén muy dispuestos a pasar cuatro años más de travesía del desierto. 
¿Y Pablo Casado? Fue el gran perdedor de la jornada electoral. El mapa de España se ha vuelto rojo. No gana el PP ni en algunos de sus feudos tradicionales. Quizá la campaña y la jornada han sido injustas para las magníficas cualidades de Casado y para la solidez que aún mantiene el PP, pero las cosas han sido como han sido. No pueden descartarse movimiento internos en la formación conservadora, ni pases a la formación que está a su derecha. 
Sí, pero, al margen de lo que les ocurra a los partidos y a sus dirigentes, al margen de qué pactos se hagan -Pablo Iglesias pedirá ministerios, ya lo verán-- ¿cambiarán las cosas en España? ¿se comenzará la reforma propia de una segunda transición? Temo que Pedro Sánchez tiene motivos para pensar que los españoles han aprobado su forma de actuar hasta ahora. Y eso profundizará el más de lo mismo y la división entre las dos Españas, tan perceptible. Para mí, la buena noticia es que los puigdemonistas quedan relegados, abriéndose una posibilidad de negociación 'no onerosa' (no demasiado) con Esquerra. Sánchez tiene en sus manos procurar una nueva era de 'conllevanza' con el eterno 'problema catalán'. Tiene también la posibilidad de iniciar un consenso para una etapa de grandes reformas, desde la Constitución hasta la ley electoral, pasando por procurar una mayor equidad en el país. ¿Querrá, sabrá hacerlo? 
Habrá que aguardar a ver qué pasa. De momento, dudo que se cierren acuerdos hasta después de las elecciones municipales y autonómicas: otro mes de inacción, derivada del error de celebrar ambas confrontaciones electorales con apenas un mes de separación. Porque, a partir de hoy mismo, se inicia de nuevo la campaña electoral, otra campaña electoral. Seguimos, pues, con la provisionalidad.