Óscar Gálvez

Periodista. Director editorial Castilla y León Promecal


El PP se queda mudo

El Partido Popular perdió ayer por primera vez unas elecciones en Castilla y León, puso fin a una hegemonía que nació treinta años atrás, cuando con José María Aznar alcanzó el Gobierno de la Junta. Desde entonces hasta hoy fue sumando victoria tras victoria en cualquier tipo de convocatoria a las urnas. Es cierto que el fraccionamiento del voto del centro derecha entre tres formaciones ha sido determinante para que los populares se dejaran por el camino 250.000 votos respecto a los comicios de 2016, pero no el único. Su caída ha ido en paralelo a un impulso del PSOE que va más allá de la recuperación de parte del electorado que un día se fue a Podemos. Ayer, los de Pablo Iglesias perdieron en Castilla y León 75.000 votos frente a los 120.000 que aumentaron la nómina socialista. Es pronto para concluir que el 28-A vaya a abrir un cambio de ciclo en la Comunidad, pero puede no ser descabellado; en realidad, nunca ha parecido estar tan cerca. 
Los resultados de ayer pueden crear falsas expectativas en todos, tanto en ganadores como en derrotados, en relación a los comicios municipales y autonómicos de dentro de cuatro semanas. Pero hay una circunstancia que muy posiblemente hará que unos partan con un factor de ventaja nada irrelevante: el estado de ánimo. PSOE, Ciudadanos y Vox la afrontan desde ya con el viento de cola. El PP, encogido. Y no solo eso, también escondido. Anoche se quedó mudo. Ni su presidente autonómico, Alfonso Fernández Mañueco, ni su secretario regional, Francisco Vázquez, se pronunciaron sobre los resultados. No es cómodo dar la cara tras las derrotas, pero siempre se ha hecho lo correcto. Comparecer desde la victoria es fácil, pero hacerlo en la derrota es mucho más honroso y meritorio. Luis Tudanca, su principal adversario por tomar el mando del Gobierno de Castilla y León el 26 de mayo, la dio en Burgos en 2016. Es la normalidad democrática, la aceptación de la realidad. 
Ciudadanos consiguió romper los pronósticos aportando ocho diputados al Congreso, casi tantos como el propio PP (10). El efecto negativo que muchos esperaban por el lamentable episodio de las primarias para elegir candidato autonómico no solo no se ha notado sino que los naranjas han sido salido como un torbellino de las urnas. Podemos ha dejado prácticamente de existir en generales, aunque no ha dicho la última palabra para el 26-M. Vox, como en campaña, perfil bajo y tan mudo como el PP.