¿Te acuerdas de lo que soñaste anoche?

Sergio Arribas
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La terapeuta del sueño María Eugenia Parejo - Foto: Rosa Blanco

Hay sueños lúcidos y otros premonitorios. Unos son aterradores y otros absurdos. «Un sueño es la manera más clara de conocerse a sí mismo», dicela terapeuta del sueño, María Eugenia Parejo que imparte en Segovia talleres sobre el mundo onírico.

Paul MacCarthey se despertó un día con una melodía en la cabeza. No podía recordar dónde la había escuchado. ¿Era fruto de un sueño? Después de tocarla ante el resto de los componentes del grupo, Paul se convenció de que era un tema original. ‘Yesterday’, grabada en 1965, había sido fruto de un sueño. Y era genial. Se convirtió en la canción más popular de los Beatles, el tema más radiado de la historia, y la más versionada de la música popular, con 1.600 interpretaciones. «Los sueños encierran misterios que se escapan al raciocinio de la ciencia», comenta Maria Eugenia Parejo, madrileña afincada en Segovia,  donde imparte conferencias, talleres prácticos y cursos intensivos en su calidad de terapeuta especializada en sueños.

¿Qué es una terapeuta de los sueños? Parejo, profesora de piano, se presenta como alguien que «facilita y ayuda» a que las personas puedan comprender sus sueños y, con ello, a que sean capaces de conocerse a sí mismas, sin ningún tipo de mediador, sea psicólogo, terapeuta o sacerdote. Confiesa que el mundo onírico siempre le fascinó, incluso desde su infancia, donde vivía sus sueños «de forma intensa», preguntándose por su significado.

El suyo es un interés que supera la mera curiosidad. «Tengo más recuerdos de sueños que experiencias en la vigilia» —el estado en el que uno está despierto— asegura Parejo, que se considera «un poco bruja» aunque «en el mejor de los sentidos, como alguien que quiere aprender y ver más allá de lo que nos muestran los ojos». «Y todos tenemos capacidad para hacerlo», añade.
La terapeuta onírica aprendió el arte de interpretar los sueños tras estudiar Psicología Profunda en Lucerna (Suiza) y profundizar en tratamientos científicos como la psicoterapia, que desarrolló Carl Gustav Jung, médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo, discípulo de Sigmud Freud. Sin embargo, «ahora ya no interpretó los sueños. Mi tarea es ayudar a la persona para que los comprenda por sí misma», aclara.

Según Parejo, los sueños muestran «toda la información» de una persona, lo que reside en el inconsciente, lo que está oculto, lo que se reprime o esconde, los miedos, preocupaciones y traumas. Por eso, las pesadillas implican, en muchos casos, «conflictos internos que se tienen que solucionar».  Son sueños que suponen «llamadas de atención» ante determinadas situaciones. «Es como un padre o madre que ‘toca las narices’ a su hijo, que te dice que vas por mal camino, que ésto o aquello te está causando un problema. Cuando la persona se da cuenta de lo que ocurre y trabaja para cambiar la situación, entonces las pesadillas desaparecen».

Hay sueños «recurrentes» que, como asegura la terapeuta, siempre ponen sobre la mesa los participantes de los talleres que imparte. También ahora, en el que desarrolla en el espacio Encuentra-te, bajo el título «Quieres saber lo que te dicen los sueños». 
Los dientes, se caen. ¿Quién no ha soñado alguna vez con que se le caían los dientes? La pérdida de piezas dentales es un proceso que sucede en la infancia y en la vejez y supone un «símbolo muy potente para el ser humano». La experta prefiere no reducir su significado a un solo hech«Para un niño puede ser motivo de alegría, porque sueña con que se hace mayor. Para otra persona, puede ser un trauma, si, por ejemplo, rememora un golpe que sufrió de pequeño en la mandíbula».

Este sueño puede interpretarse como un «cambio de etapa» en la vida, aunque quizá no sea algo tan sencillo. «¿Para qué sirven los dientes? Para masticar. Si no masticas, no digieres. Puede ser que sueñes con eso porque sientes que no tienes las armas para ‘masticar’ una situación, para asumirla», comenta la terapeuta.

Otro sueño ‘típico’ es el de volar.  «Depende del contexto y de la persona, aunque es cierto —afirma—  que estos sueños suelen aparecer en la etapa adolescente. Son momentos en los que necesitamos otra perspectiva de la vida, fuera del círculo estrecho y protegido de nuestra familia y entorno más cercano».

El agua y, concretamente, el mar que invade y «se come» la tierra son otros conceptos sobre los que toda persona ha soñado alguna vez en su vida. «El agua tiene que ver con la conciencia», explica Parejo, que no elude responder sobre otra ensoñación común, la de ese examen del instituto o universidad al que nos tenemos que presentar y para el que no hemos estudiado. «¿Qué es un examen? No es más que una prueba que tenemos que superar, algo que tenemos que cumplir y que nos provoca una tremenda angustia. Aquí no es más que analizar el porqué estamos angustiados en nuestra vida cotidiana y e intentar ponerlo remedio».

También es común que, de forma sorpresiva, aparezcan en sueños viejos amigos o antiguas parejas con las que la persona ha perdido relación. «Si sueñas con personas de tu vida antigua es que todavía hay aspectos suyos que permanecen en tí», explica Parejo que recomienda, en este caso, «recapitular lo que has hecho en tu vida».

«Los sueños —añade— te traen todo aquello que has ido haciendo en tu vida, te hablan de personajes del pasado. Si, por ejemplo, has tenido una relación de pareja dañina y cortas esa relación, el hecho de que siga apareciendo en tus sueños es porque no has hecho aún un trabajo de introspección, de cambio, de limpieza interior, que te impide seguir dando pasos adelante. El sueño te dice piensa, recapacita, no cometas el mismo error».
Familiares fallecidos. No es raro soñar con familiares ya fallecidos. «Puede ser cosas que quedaron pendientes con esa persona. Y hay quienes llegan a asegurar que es establecer un contacto con el fallecido», dice Parejo, que no elude el debate sobre los aspectos «sobrenaturales» que pueden encerrar los sueños.

«Me he encontrado con personas muy racionales, que no creían en los sueños, y que han soñado con personas fallecidas que les han indicado, por ejemplo, que su testamento estaba en un cajón determinado y ha sido así. Que haya un espíritu, un alma, que se comunique con nosotros a través del mundo onírico depende de cada creencia», asegura la terapeuta.

¿Y si no me acuerdo?. El no acordarse de los sueños no implica más, a juicio de Parejo, que una «falta de atención». «Cuando me quedé embarazada —pone como ejemplo— no hacía más que ver por la calle mujeres en mi misma situación. Pensé que estaba aumentado la natalidad. Lo que pasaba es que antes no prestaba atención a las embarazadas. Aquí ocurre lo mismo, si no das importancia a los sueños, es fácil que no los recuerdes».
Para recordarlos, sugiere, hay distintos métodos, como el poner una libreta y un bolígrafo en la mesilla antes de acostarse. «Antes de dormir tienes que pensar en la voluntad de hacerlo, de querer acordarte de lo que vas a soñar. Por la mañana basta con apuntar tres palabras. Es una táctica que funciona», asegura.

En los talleres que imparte, María Eugenia Parejo primero realiza una introducción al mundo de los sueños para, a continuación, explicar alguna de las técnicas que ella emplea para recordarlos y comprenderlos. «No es algo tan difícil ni tan abstracto. Hay claves, símbolos, es una enseñanza. El hecho de acordarte de un sueño ya es terapéutico. Describirlo es el siguiente paso, antes de pensar en lo que puede significar y actuar en consecuencia. Creo que es un proceso sanador porque no es más que conocerte más a ti mismo», concluye.

 

¿Sueños premonitorios? «Conozco varios casos»

¿Soñar con algo que luego se cumple en el futuro? ¿Existen los sueños premonitorios? «La gente no se lo cree hasta que tiene este tipo de sueños», explica María Eugenia Parejo. Cuenta el caso de una profesora suya que dijo haber soñado que el avión en el que iba a volar al día siguiente iba a sufrir un accidente. «Llegó tarde al aeropuerto, no pudo subir al avión y lo vió estrellarse. Es un caso real que nos contó», explica Parejo, a quien, hace escasos días, una joven que participa en uno de sus talleres le confesó que el día anterior al atentado del 11-M en Atocha había soñado con que iba a producirse la masacre.

«Olvidémonos de cosas horribles. Pero sí creo —asegura— que todos vamos creando una serie de condiciones para que algo ocurra y a ellas accedemos a través de los sueños. No es algo que esté determinado y punto. Si un sueño se repite, puede ser un aviso. Muchas veces se pueden evitar situaciones». Soñar, por ejemplo, con la muerte de un familiar o ser querido no tiene porqué ser premonitorio. «Si sueñas con eso, claro, te asusta mucho. Pero no es una muerte física. Puede significar, simplemente, que algo se transforma en tu vida. No tiene porqué ser premonitorio».

Por otra parte, Parejo sostiene que todos, alguna vez, hemos tenido lo que se denomina como un «sueño lúcido», cuando la persona es consciente de que está soñando y «en esa situación, de alguna manera, uno hace lo que quiere. Todos tenemos capacidad para ello». Según dice, tener sueños «lúcidos» implica no pocas ventajas. «Es como entrar en tu propio interior. Puedes encontrar respuesta a muchos interrogantes». Cosa distinta es la «parálisis del sueño», cuando la persona se despierta y es incapaz de moverse. «Da mucho miedo —dice— a la persona le angustia mucho, pero no pasa nada. Es, simplemente, que el cerebro aún no ha completado la conexión para despertarse».