"En ciencia, la divulgación es gratis"

M.Galindo
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La investigadora segoviana Agustina Asenjo gana el premio de la Real Sociedad Española de Física por un trabajo divulgativo sobre el 40 aniversario del microscopio de efecto túnel

Agustina Asenjo, en su laboratorio. - Foto: Fundación BBVA

En 1981, los investigadores alemanes Heinrich Rohrer y Gerd Binnig crearon el microscopio de «efecto túnel», que permitió por primera vez la visualización de átomos y abrió de forma definitiva el desarrollo de la nanotecnología. Este importante avance científico que valió a sus creadores el Premio Nobel tuvo repercusión en  España de la mano de los científicos españoles Nicolás García y Arturo Baró, que consiguieron desarrollar en España un laboratorio de microscopía de efecto túnel con el que se situaron en la vanguardia de esta importante área científica.

Cuatro décadas después, un documental y una publicación en la revista de la Real Sociedad Española de Física recrea este hecho histórico y contextualiza su importancia de la mano de  los investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) José Miguel García-Martín, Pedro A. Serena Domingo y la segoviana Agustina Asenjo Barahona, que unieron sus esfuerzos para elaborar el proyecto «40 años viendo átomos».

El trabajo realizado les ha hecho merecedores del premio de  la Real Sociedad Española de Física a la Mejor Contribución de Divulgación, que les ha sido entregado recientemente en un acto celebrado en la sede de la Fundación BBVA, patrocinadora de los galardones auspiciados por esta institución.

Asenjo Barahona asegura que el trabajo trata de poner en valor uno de los más notables episodios en la historia de la ciencia en los últimos cincuenta años, ya que el microscopio ha hecho posible importantísimos avances en el ámbito de la ciencia de materiales que después se han extrapolado a campos como la biología o el estudio de las propiedades mecánicas, eléctricas o magnéticas, y han permitido el avance de la nanotecnología que ya comienza a aplicarse en campos como las comunicaciones, la construcción o la medicina.

Del mismo modo, el documental y el estudio rinden homenaje a la comunidad científica española que hizo posible la creación de un segundo modelo de este microscopio desarrollado en Zurich, liderada por Nicolás García y Arturo Baró, que permitió crear una sólida comunidad científica en torno al laboratorio de microscopía que desarrolló esta tecnología.

Para Agustina Asenjo, este logro tiene aún más valor al desarrollarse «en una época muy difícil para la ciencia en España, a mediados de los 80 del siglo pasado, donde hubo un importante parón en la investigación y no existía una buena base científica». Como dato anecdótico, el primer microscopio de estas características que llegó a España fue donado por IBM a la Universidad Autónoma de Madrid, y fue trasladado a la capital de España en el maletero de un coche por Rohrer en un viaje «accidentado y excepcional», según se explica en el estudio publicado.

El documental -que puede encontrarse en YouTube- cuenta ya con mas de 16.000 visualizaciones, y ha supuesto también un espaldarazo a la labor divulgativa que el equipo de investigadores creador del trabajo viene realizando desde hace años para dar a conocer la importancia de la física en la vida cotidiana.

Esta tarea es para Asenjo muy reconfortante pero poco valorada, y asegura que «en ciencia, hacer divulgación es gratis». «Para los investigadores, se supone que nuestro trabajo es la investigación y la docencia, y la divulgación es un trabajo extra que nos quita tiempo y energía, pero afortunadamente comienza a tenerse en cuenta en promociones y obtención de plazas», asegura la investigadora segoviana.

Pese a ello reconoce que la sociedad «agradece que se les explique la ciencia de manera accesible», y asegura sentirse reconfortada con la respuesta de niños y jóvenes en las ferias y semanas de la ciencia que se desarrollan a lo largo del año donde «vemos a los niños disfrutar de los talleres y el entusiasmo de los jóvenes que disfrutan aprendiendo ciencia».

Asenjo señala que la divulgación científica puede ser un medio para integrar en el sistema educativo la investigación, y de esta forma crear una cantera de jóvenes que puedan acceder a la investigación como salida profesional. En este aspecto, la investigadora señala que en España los investigadores "tenemos un reconocimiento social que no se equipara a la situación real en cuanto a inversiones en investigación". Así, pone como ejemplo el ámbito deportivo en el que «hubo una estrategia de fomento del deporte que ha dado grandes resultados, pero eso no ocurre en ciencia, donde  el aprendizaje en física, química o biología sigue siendo parecido a las metodologías del pasado».

«Necesitamos crear una sensibilidad científica en la sociedad, lo que repercutirá en tener mejores investigadores, y a su vez, tener emprendedores capaces de desarrollar esos proyectos de investigación y políticos con sensibilidad para implantarlos, y ello nos permitirá dar el salto para hacer otro tipo de economía, como ya se está haciendo en otros países», señala Asenjo Barahona.