220 kilómetros andando por el cáncer infantil

Sandra Segovia
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Héctor de Andrés, paciente oncológico, comienza una marcha con el objetivo de recaudar fondos para investigar el cáncer infantil

220 kilómetros andando por el cáncer infantil - Foto: Rosa Blanco

«Tienes que adaptarte y ser feliz», así explica Héctor de Andrés su reacción tras detectarle un cáncer colorrectal con tan sólo 24 años. Dos años después, este joven revela que a pesar de su actitud positiva tuvo miedo. Pasó por sesiones de quimioterapia y radioterapia en varias ciudades, pero nada le hacía mejorar. «No podía ni moverme y tampoco podía estar sentado ni diez segundos», explica. Hasta que llegó un rayo de esperanza al invitarle a participar en un ensayo clínico en el hospital Sanchinarro de Madrid.  Aunque las primeras noticias tampoco fueron buenas. «Me dijeron que tenía perforado el intestino y me tuvieron que hacer una colostomía de urgencia», explica, lo que cambió su vida ya que, tras la operación, le colocaron un sistema de bolsa de ostomía, un dispositivo médico que actúa como medio de recolección de desechos biológicos.

A pesar de esto, la buena noticia es que el ensayo clínico funcionó bien. «Supuestamente el cáncer ha remitido, pero claro, como cualquier cáncer, puede volver a aparecer». Aunque Héctor revela que gracias a este tratamiento ha podido tener otra oportunidad. «Por lo menos ahora mismo yo puedo vivir, puedo hacer una vida normal, entre comillas». Y explica que tras esto, se ponen en valor mucho más las pequeñas cosas del día a día. «Se valora un simple paseo, que te dé el sol, andar, el viento. Solo con eso ya disfrutas muchísimo».

«Tener un cáncer es como un accidente y quedarte mal, te jode los planes de futuro y te replanteas cómo vas a hacer las cosas», explica. Pero gracias a la unión entre su motivación y su pasión por el deporte, una parte de su vida ha derivado en la realización de retos solidarios con el objetivo de crear concienciación sobre el cáncer. Ya ha realizado otros retos, pero este es el primero en el que busca una recaudación a beneficio de la Asociación Española Contra el Cáncer de Segovia. «No puedes quedarte en la cama esperando, tienes que lanzarte y disfrutar lo máximo posible», indica. «Un día es un día más para vivir».

De esta forma, el jueves 14 de marzo ha comenzado la andadura de los 110 kilómetros que separan el Acueducto de Segovia del Kilómetro Cero de la Puerta del Sol de Madrid, aunque no frena ahí y hay que sumar los 110 kilómetros que suponen volver a su ciudad, Segovia. Este camino espera recorrerlo en tres días, ya que únicamente parará a comer y a echarse pequeñas siestas, siempre que no se interpongan problemas, como podría ser una lesión.

Las donaciones para esta hazaña, que irán destinadas a la lucha contra el cáncer, se pueden realizar a través de la página web: https://sumate.mireto.contraelcancer.es/campaigns/Hector.
«Quiero que haya más investigación para que otras personas que no se pueden costear un tratamiento puedan tener esta oportunidad. Yo voy por lo privado y la terapia así vale mucho dinero», explica. Aunque sobre todo busca ayudar a los más pequeños. «Los niños son inocentes, no saben nada y tampoco han hecho nada en la vida. Deberían poder disfrutar». Y eso es lo que le impulsa a seguir en los momentos difíciles, el poder ayudar a otras personas que se encuentran en una situación similar a la que tuvo que pasar él. «Cuando estás mal tienes que tirar para delante hasta que no puedas. Tienes que mentir a la cabeza para seguir otro poco más».

«Quiero que mis compañeros también puedan tener una nueva oportunidad para una nueva vida, sobre todo si es en el cáncer infantil, pero también en todas las edades», revela.