¿Una réplica para el ábside de Fuentidueña?

Cristina Sancho
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La conservadora Blanca Balbuena-Lorenzo prepara un plan bilateral España-EEUU para recuperar en modo virtual el ábside expoliado en 1957

El ábside de Fuentidueña, desde el interior. - Foto: DS

Mucho se ha hablado y escrito a lo largo de décadas del expolio de monumentos en España. En la provincia de Segovia es harto conocido el que se llevó a cabo con el ábside de la iglesia de San Martín, en Fuentidueña, en 1957, y su traslado al Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. Después de que hace unos años la Asociación Amigos de Fuentidueña intentara recaudar los fondos suficientes como para traer a la localidad una exposición organizada al respecto por el Instituto Cervantes en Nueva York, ahora, gracias a una madrileña, se vuelve a despertar la posibilidad de cómo acercar el ábside a su lugar de origen.


La joven Blanca Balbuena-Lorenzo estudió Conservación y Restauración en la Universidad Complutense de Madrid, lleva dos años en la Universidad de Columbia en Nueva York realizando un Máster de Preservación Histórica, y cuenta con una Beca Fulbright de ampliación de estudios artísticos. A la hora de realizar su tesis se topó por casualidad con la historia del ábside de Fuentidueña y decidió indagar sobre ella. Tanto es así que por su cabeza paso la posibilidad de realizar una réplica que pudiera, en parte, paliar el expolio que sufrió en su día la localidad segoviana.

La burocracia y la escasa relación entre España y EEUU en materia cultural, han hecho que esta idea no se pueda llevar a cabo por el momento, pero Balbuena-Lorenzo pretende sentar las bases para que esto pueda ocurrir si hay voluntad por ambas partes.
«Este caso me apasiona personalmente porque tiene un contenido gráfico espectacular Cuando se trasladó el ábside se tomaron todo tipo de fotografías y planos. Desde entonces no se ha vuelto a hacer un desmantelamiento de este nivel. Fue muy llamativo y era una época muy complicada», afirma la conservadora.

Tras conocer la iniciativa de la Asociación Amigos de Fuentidueña y adentrarse en la historia, ha comprobado que la herida sigue abierta y en su estudio plantea cómo intentar curarla, al menos en parte, porque a su juicio, devolver el ábside a Fuentidueña sería inviable materialmente por su estado de conservación. «Mi proyecto consiste en desarrollar un nuevo modelo de gestión del ábside que sea más eficaz, por si se quiere en un futuro investigar o trabajar en su conservación, ya que los trámites de gestión, permisos y decisiones son muy lentos. Quiero mostrar este proyecto como una forma de cooperación entre dos países. Creo que la diplomacia cultural es muy favorable para ambos puesto que comparten un interés y puede ser beneficioso», comenta Blanca.

Dentro de este proyecto de gestión propone realizar una reproducción del ábside en Fuentidueña, con la colaboración de las dos partes y que a la par sirva para recuperar los lazos que se han perdido. Inicialmente y como conocedora de las técnicas de conservación y reproducción planteó la realización de una réplica desarrollando un modelo digital, escaneando el ábside. Aunque no tiene los medios para realizar la reproducción si puede hacer el escaneado, pero para eso es necesario contar con los permisos. Según ha podido conocer, el ábside sigue siendo propiedad del Gobierno de España y se cedió de forma 'temporal indefinida'.

No obstante, Blanca tiene mucho interés en seguir descubriendo la situación jurídica del ábside y son muchas las preguntas que rondan su cabeza. «Vi que no existía relación ni diálogo entre las dos partes, España y el MET más allá de la permuta que se conserva en el Museo, pero no existe ningún documento que diga cuales son las obligaciones de cada parte. Esto me sorprendió enormemente porque, normalmente, quien cede un bien, quiere que esté bien cuidado y asegurarse de ello, además de saber quien toma las decisiones. Pero en este caso no hay nada», comenta.

Por todo esto propone que se intente recuperar el contacto entre los dos países en materia cultural, puedan llegar a un acuerdo para la conservación del ábside y que de alguna manera se pueda reponer. Considera que lo más importante para justificar el proyecto que plantea, es conocer la opinión de la gente de vive en Fuentidueña. Por este motivo ha lanzado un cuestionario a todos los vecinos, conocer lo que pasó y si creen que se debe hacer algo para exponer el ábside en España.


En la actualidad está en el proceso de recogida de encuestas, pero lo que ya ha podido certificar con las respuestas que le han llegado es el sentimiento de expolio de la población. «Creo que la idea de poder hacer una reproducción ha gustado a los vecinos que incluso han dado opiniones de como debería no hacerse. El valor de la reproducción sería muy idéntico, pero por su puesto su valor social, técnico e histórico es distinto, al igual que el ábside en si también lo es, por el paso del tiempo y los avatares sufridos», opina.

Respecto a la situación actual del ábside en Nueva York, Balbuena-Lorenzo afirma que está descontextualizado. «Es un muro, dentro hay una pintura mural que no corresponde, unas esculturas que tampoco… es una técnica museística como otra cualquiera, pero descontextualizada», relata. Todo esto, se suma a la investigación 'De Fuentidueña a Manhattan', cuyos autores son la profesora de la Universidad de Valladolid María José Martínez Ruiz y el catedrático emérito de la Universidad Politécnica de Madrid José Miguel Merino de Cáceres; y que la conservadora también ha tenido en cuenta para conocer el estado de conservación del ábside y su historia.

El planteamiento que hace Balbuena-Lorenzo podría ser una solución intermedia a situaciones similares que ya se han vivido con otros países como Italia. Pone el ejemplo del acuerdo al que se llegó con este país europeo que pidió la repatriación de ciertas obras y si no se llevaba a cabo, Italia no volvería a ceder temporalmente ninguna obra de arte. Al final se llegó a un acuerdo y se realizó un proyecto entre ambos países que ha permitido una relación más sana en la exportación de obras de arte.

Consciente de que este tipo de acuerdos bilaterales llevan mucho tiempo, considera la conservadora madrileña que su estudio sienta las bases y las recomendaciones para una futura gestión del patrimonio cultural trasnacional destacando la importancia de fomentar la colaboración internacional para salvaguardar la historia compartida. Aunque no ha podido escanear el ábside, espera que la propuesta de su tesis sea un pequeño grano de arena para que este se pueda volver a unir de algún modo con su lugar de origen.