"La salud mental como eximente ya se aceptó contra Tarnowska"

María Albilla (SPC)
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Venecia en plena 'belle epóque'. Un asesinato y una aristócrata capaz de seducir hasta al juez sexagenario que la procesa... Con estos ingredientes tan reales, Monforte ficciona en su última novela la vida de una mujer que no se merece el olvido

"La salud mental como eximente ya se aceptó contra Tarnowska" - Foto: Paco Navarro

Quizá fuera ángel, quizá fuera demonio... A veces parecía víctima; otras, verdugo... De lo que no hay duda es de que Maria Tarnowska, la protagonista de la última novela de Reyes Monforte, La condesa maldita (Plaza&Janés), era una mujer arrolladora con un poder de seducción capaz de hacer perder la cabeza a cualquiera. Monforte parte de la historia real de esta mujer para ficcionar la vida de la que hoy sería toda una celebrity que se creyó el papel que interpretaba en la vida y lo llevó hasta el extremo, estuviera donde estuviera. Ella fue la protagonista del juicio más escandaloso de la belle epóque tras dar muerte a al que iba a ser su segundo esposo con la ayuda de dos de sus amantes.

¿Dónde se encontró con María Tarnowska? ¡Menudo personajazo!

No tuve ningún mérito... Fui a ver a un amigo que vivía en Venecia y me  dijo que me iba a llevar al lugar donde se cometió el crimen que escandalizó al mundo a principios del siglo XX. Fuimos al palazzo Maurogonato, que hoy es un  hotel cuyo bar lleva el nombre de Tarnowska y es un templo en honor a la condesa. Están sus fotos, las de sus amantes, sus víctimas, los recortes de periódicos de la época...

Según me iban contando la historia de Maria Tamarowska iba viendo más claro que ahí había una novela, así que empece a documentarme, a trabajar sobre ello... Y ahí está La condesa maldita.

La condesa, Venecia y la belle epóque'. ¿Qué podía fallar?

Y tenía la brillante sociedad de la Rusia zarista, tenía la Viena de Freud,  el París de la Exposición Universal de 1900, cuando se presentó la electricidad que revolucionó al mundo... Son escenarios que son a la vez personajes. Pero sí, el crimen se cometió en Venecia en 1907, que es donde empieza el libro, y termina en el juicio en la misma ciudad. 

 

Lo que Maria Tarnowka aspiraba era a ser una mujer libre, pero se convirtió en una 'femme fatale' de la noche a la mañana"

La protagonista de esta novela era una femme fatale de manual. Lo tenía todo: adicta a las drogas, capacidad de seducción, no se negaba a práctica sexual alguna… ¿Era su manera de demostrar que era una mujer libre?

Eso es lo que ella aspiraba ser. Lo cierto es que se convirtió en femme fatale de la noche a la mañana. Era una mujer famosa entre la aristocracia europea, pertenecía a una familia muy cercana a la corte de los Romanov... y acabó siento la protagonista del primer true crime del siglo al instigar el asesinato de su prometido con la ayuda de sus amantes.

Usted que la ha conocido... ¿Qué tenía para ser tan cautivadora?

Sobre todo, era una gran seductora. Tenía unos ojos verdes y una bellaza que volvía locos a los hombres, pero es que tenía una personalidad arrolladora. Era simpática, culta, inteligente, divertida... tenía mucho carisma y no solo los hombres, también las mujeres querían estar cerca de ella. ¡Los varones se batían en duelo por ella! ¡Se suicidaban por ella! Su propio cuñado se quitó la vida con 16 años porque se enamoró  y entendió que ese amor era imposble. Y ella... Ella se dejaba querer porque sabía cuál era su poder.

A los 16 años la casaron y comprobó que en una relación siempre hay uno que ostenta el poder y ella quiso ser quien lo tenía después de aquella relación. Huyó a esa edad de la casa familiar y se casó con el conde Tarnowski, un crápula, un mujeriego, un vividor... Fue él quien la introdujo en el mundo de las orgías, de la pornografía, el masoquismo y de las drogas. Y así aprendió que el matrimonio era eso. De hecho, ella dio a luz a su primer hijo en la butaca del baño de un hotel dos pisos más arriba de donde su marido estaba pasando la noche con sus amantes.Ahí se dio cuenta de que tenía que frenar y pensó que nadie más iba a decidir por ella.

Se casó, se divorció, se enamoró de su abogado, que se arruinó por ella, se vuelva a prometer, tiene otro amante y este mata a su futuro marido… ¿Toda la documentación que ha encontrado respecto a ella ha sido tirando del juicio?

Como su juicio fue el primero mediático de la historia, he tenido la suerte de encontrar mucha documentación. La prensa de todo el mundo se hizo eco del proceso, pero también de toda la historia de los personajes. Además, tuve la suerte de acceder a las actas del juicio y eso sí que me ayudó bastante.

Luchino Visconti se obsesionó con llevar esta historia al cine, pero Mussolini no se lo permitió porque no era mujer ejemplar"

 

Con estas sorpresitas que da la historia, como para pensar en argumentos de ficción...

¡Para qué! Hay que novelarlo bonito para que llegue al lector, pero una historia como esta es un caramelo. Entendí perfectamente a Luchino Visconti, que se obsesionó con esta historia cuando la conoció. La quiso llevar al cine y tenía ya título... Muerte en Venecia, pero Mussolini se lo impidió porque dijo que la vida de Tarnowska no era ejemplar para las mujeres italianas. Lo siguió intentando después de la Segunda Guerra Mundial, hizo otra Muerte en Venecia... pero nunca pudo culminar su obsesión de llevar a la gran pantalla a Maria Tarnowska. 

Hablamos de que el suyo fue un juicio muy mediático, pero ¿cuáles fueron las peculiaridades?

Fue el primer proceso en el que se admitieron los precepctos del psicoanálisis freudiano y la salud mental como eximente. También el consumo de drogas y de alcohol, porque el asesino fue borracho a matar al conde Kamarowki... 

Además, la defensa de la condesa trabajó mucho en presentarla como una víctima de la mente perversa de los hombres. ¿Qué culpa iba a tener ella de provocar lo que provocaba en los varones si no les pedía nada? También la presentó como víctima de los prejuicios de la sociedad, que miraba con desconfianza a una mujer hermosa y con sed de libertad. 

Por mucho que se esforzó el abogado... acabó en la cárcel, pero no fue una estancia cualquiera...

¡Hasta ahí podíamos llegar! Ella tenía sábanas de seda, vestidos a la moda, sus cremas y perfumes... Se lo sufragaba su padre y las decenas de admiradores secretos que le enviaban dinero, flores... y todas las cartas de amor que te puedas imaginar.