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La marcha de Luquero, más que un final de ciclo

David Aso
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Con su dimisión de este viernes, la primera alcaldesa de Segovia firma la tercera etapa más larga en el cargo y dejará de ser concejala el 4 de junio, siendo ya la que más años ha estado en el Gobierno municipal

La marcha de Luquero, más que un final de ciclo

Con su dimisión en el pleno de este viernes, justificada en «motivos estrictamente personales», Clara Luquero, la primera mujer que accedió a la Alcaldía de Segovia, ha puesto fin a una etapa de 8 años, un mes y 22 días en el cargo. No pasará a la historia como la persona que más tiempo lo ha ocupado desde la Constitución de 1812, honor que corresponde a su predecesor, Pedro Arahuetes (10 años, 9 meses y 15 días); pero sí como la tercera, por detrás también de Andrés Reguera Antón (10 años, 5 meses y 18 días entre 1936 y 1947).

Toma el relevo el primer teniente de alcalde, Jesús García Zamora, como alcalde en funciones, hasta que el sábado 4 de junio tome el bastón de mando la apuesta de Luquero y el PSOE, Clara Martín. Él será el décimo alcalde de la era democrática actual (sin contar los que ejercieron por ausencias puntuales del titular), así como también el más efímero; y ella por tanto la undécima, además de la segunda mujer.

Entre medias, la regidora dimisionaria seguirá siendo parte de la Corporación hasta el final de la sesión en que sea investida Martín, momento en el que también dejará de ser concejala, siendo ya la persona que más tiempo ha ejercido como tal de manera ininterrumpida en el Ayuntamiento de Segovia, así como dentro del Gobierno local.

La marcha de Luquero, más que un final de cicloLa marcha de Luquero, más que un final de ciclo

Cierto que Luis Peñalosa (IU) estuvo seis mandatos, pero repartidos en tres etapas (1979-83, 1987-2003 y 2011-2015), y sólo en la primera tuvo responsabilidades de Gobierno. Luquero, mientras, el 4 de junio sumará 18 años, 11 meses y 17 días seguidos, larga etapa que exige remontarse a sus inicios en el Consistorio como concejala de Cultura y Turismo (16 de junio de 2003), más que al día en que se puso al frente (5 de abril de 2014), para valorar una trayectoria marcada por la cultura.

De hecho, nada más entrar, una de sus primeras medidas fue «sacar los libros a la calle». Aprovechó unas casetas de feria que estaban sin uso y las convirtió en pequeñas bibliotecas para los parques, un servicio que hoy se mantiene, pero renovado. Y a otro nivel, destaca el alumbramiento del Hay Festival Segovia en 2006, tras casi dos años de trabajo previo. Quería impulsar un evento que tuviera la literatura como corazón y el resto de disciplinas artísticas como satélites, según relata ella misma, y le surgió la oportunidad de facilitar la acogida de este certamen que, ya en 2020, recibía el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, cuando ya sumaba 14 ediciones como uno de los principales referentes culturales de la ciudad. También lo es Titirimundi, un festival que nació mucho antes, aunque Luquero ha contribuido a su pervivencia con un apoyo inquebrantable de 100.000 euros por año (40.000 más que para el Hay, respaldo logístico aparte), ya fueran tiempos de crisis o de bonanza económica. Despunta además la vanguardista conversión de la vieja cárcel en espacio teatral, expositivo y artístico en general, siendo Arahuetes alcalde y Luquero concejala, proyecto que seguirá creciendo sin ellos.

La cultura ha sido así su pasión y prioridad en estos casi 19 años, junto con su interés por potenciar la educación como eje transversal en torno a actividades como el programa Educa en Verde o los laboratorios de creatividad ciudadana. Es el área que enmarca sus mejores recuerdos, pero también su principal sueño roto, el de la candidatura de Segovia a la Capitalidad Cultural Europea 2016; y su conflicto político más sonado, la sucesión de dos sentencias judiciales en tres meses (marzo y junio de 2021) por sendos «dedazos» denunciados por el PP (adjudicaciones sin concurso abierto) que derivaron en el cese y dimisión de la que fuera apuesta personal de Luquero para llevar Cultura este mandato: Gina Aguiar.

La Capitalidad Cultural se perdió por un solo voto en favor de San Sebastián el 28 de junio de 2011 (víspera de San Pedro), después de un lustro de ilusionante carrera que, eso sí, sembró en el camino la Noche de Luna Llena o la Muestra de Cine Europeo (hoy Festival Sé_Cine); y después de recorrerlo, la marca Segovia Cultura Habitada. 

Asimismo, ya con Luquero al mando abrió un nuevo espacio cultural municipal en otra antigua prisión, la Cárcel Real, reconvertida en Casa de la Lectura tras su etapa como Biblioteca Pública; y se sumó a la agenda el Encuentro de Mujeres que Transforman el Mundo. 

PROYECTOS A MEDIAS. No obstante, por la parte del desarrollo económico han seguido cayendo hojas del calendario sin que Segovia sacara al mercado un solo metro cuadrado de nuevo suelo industrial. No lo sacó Arahuetes y tampoco Luquero, si bien la iniciativa privada le ha brindado la oportunidad de tomar parte en el reinicio del desarrollo urbanístico de Prado del Hoyo, a expensas de que quien lo viene gestionando como concejala, Clara Martín, lo acabe de lanzar como alcaldesa antes de mayo de 2023. Un plan clave para el futuro de Segovia, con casi un millón de metros cuadrados para acoger nueva industria, desde el macroproyecto de la fábrica de envases y plataforma logística, anunciado en abril de 2021, hasta el puerto seco que trascendió casi en paralelo, pasando por el asentamiento de empresas al calor de estas iniciativas.

Está por verse además qué ocurre con el Centro de Innovación y Desarrollo Empresarial (CIDE), el edificio del CAT, que empezó a construir Arahuetes y que Luquero tampoco ha terminado, aunque todavía se espera para este año. Está llamado a acoger empresas, varias concejalías y el Centro de Innovación y Tecnificación de Alto Rendimiento de la Formación Profesional, anunciado en noviembre por el presidente del Gobierno,PedroSánchez, pero aún sin presentarse de manera oficial. 

También se queda sin aplicar por completo el Plan de Movilidad de 2008, pendiente sobre todo de la ampliación del área de tráfico restringido y ahora ya desfasado. Le ha sucedido un plan similar en esencia pero con otra etiqueta, el de la implementación de la Zona de Bajas Emisiones antes de 2024, que incluye de paso la erradicación del cableado que aún hoy ahoga las fachadas del eje turístico Marqués del Arco-La Merced-Daoiz, cuya reurbanización ya se proyectó por primera vez en 2013.

La oposición le afea por ello dejar a medias proyectos franquicia o de ciudad heredados de Arahuetes o iniciados por ella. Y en ese contexto, también pesan las pagos de sentencias judiciales y reclamaciones administrativas (más de 20 millones) que han lastrado la capacidad inversora del Ayuntamiento que tuvo que encajar por conflictos originados en etapas anteriores a la suya. Sobre todo durante el primer mandato, del que al menos salió dejando la impronta de un proyecto de sencilla ejecución y muy bajo coste, pero indiscutible impacto positivo: la ampliación de la banda peatonal de protección del Acueducto con apenas 50.000 euros de inversión, complementada además por la reurbanización de la cuesta de San Juan, que superó el medio millón.

BASE MIXTA. El segundo mandato empezó con buen pie por la aprobación del Plan Especial de Áreas Históricas (Peahis) tras más de una década en tramitación, pero llegaron la pandemia y, justo antes, el 'fuego amigo' del Ministerio de Defensa, al conocerse el futuro desmantelamiento de la bicentenaria Base Mixta (nunca antes de 2028-2030 como poco) por su deslocalización a Córdoba, sede elegida en febrero de 2021 para el centro logístico del Ejército de Tierra que acogerá todas las instalaciones de este tipo que están repartidas por el país.

Cuesta creer que la Estrategia de Seguridad Nacional, una decisión de más de 350 millones, pudiera depender del trabajo, interés o pericia de los dirigentes de una ciudad de apenas 50.000 habitantes para vender sus virtudes como candidata para albergar esa macroinstalación, y más aún cuando Defensa ha optado por ubicarla a 400 kilómetros de Madrid. Sin embargo, Luquero puso en bandeja a la oposición el relato del desinterés por armar una candidatura conjunta, después de que el PP hubiera forzado un año antes, con una moción en pleno en febrero de 2020, la creación de una mesa de trabajo que el PSOE nunca convocó.

«Soy paciente, me gusta la gente y soy de buen talante, pero llega un momento en el que me acabo hartando», declaraba Luquero, en referencia a PP y Cs, durante un pleno en febrero de 2021. Sorprendió un discurso de ruptura tan frontal, pero coincide que sólo habían pasado 22 días del anuncio de Defensa, y estaba a punto de salir la primera sentencia por irregularidades de contratación en la Concejalía de Cultura, la del caso Trípode, conocida el 4 de marzo. La segunda llegaría en junio, relativa a la sucesión de contratos adjudicados sin concurso abierto al hermano de Gina Aguiar como técnico audiovisual en La Cárcel_Segovia Centro de Creación (los primeros firmados por Luquero como concejala y el último, siendo Aguiar la que ocupaba el puesto).

PP y Cs ya exprimían por entonces una estrategia de manual para la oposición de cualquier Ayuntamiento cuyo alcalde lleve al menos dos mandatos en su mochila: colgarle la etiqueta del «agotamiento» y «la falta de ideas».Todo un tópico que, sin embargo, ahora la oposición puede considerar acreditado tras haber afirmado Luquero en estas últimas semanas que, dos años antes de las elecciones de 2019, ya había trasladado al PSOE que no se presentaría a las siguientes (28 de mayo de 2023).

Para esa próxima cita con las urnas cuenta el PSOE con Clara Martín si todo va como espera en próximos meses, durante los cuales también debe sacar adelante, entre otros muchos asuntos pendientes, el endurecimiento de las sanciones por actos incívicos contra el Acueducto. Otra iniciativa impulsada por Luquero que se le volvió en contra, sobre todo, por haber anunciado en la campaña de 2019 que la aprobaría en los primeros meses del siguiente mandato si salía elegida, a pesar de que ya en 2018 advertían técnicos municipales de incompatibilidades con otras normativas que no se reconocieron públicamente como insalvables a corto plazo hasta 2020.

«Os aseguro que me he entregado en cuerpo y alma a trabajar por Segovia, dejando muchas veces en segundo plano lo personal», destacaba Luquero el 6 de mayo, durante la rueda de prensa en que anticipó su dimisión. «Me voy con la conciencia tranquila en el sentido de que he hecho todo lo que he podido, que es menos de lo que habría querido», añadía días después en declaraciones a esta redacción. Su etapa termina y se lleva muchas vivencias en la maleta, pero también deja un amplio legado especialmente prolijo en lo cultural, algo de mochila y una herencia que administrar.